GLOBAL JOURNALIST
Periodismo en el exilio: Uzbekistán mantiene su bloqueo contra Hamid Ismailov
19 Oct 2018
BY SYDNEY KALICH

El uzbeco Hamid Ismailov, periodista y escritor, se vio obligado a huir de Uzbekistán en 1992, debido a lo que el Estado definió como «tendencias democráticas inaceptables»

El periodista y autor Hamid Ismailov

Hamid  Ismailov  merece una  disculpa. O,  como mínimo, una  explicación.

Han  pasado  26 años  desde los  sucesos que  llevaron al periodista  uzbeco Hamid Ismailov a abandonar  su país natal y huir a Reino Unido.  En los 90, Ismailov estuvo trabajando con  un equipo de televisión de la BBC en el rodaje  de una película sobre Uzbekistán. El régimen represivo  de Islam Karimov abrió una causa penal contra él. Las autoridades  afirmaban que estaba intentando derrocar al Gobierno.

Los  amigos  de Ismailov  le recomendaron  que huyera de Uzbekistán  tras recibir amenazas contra  su familia y sufrir ataques contra  su casa. Así que lo hizo. Veinticuatro  años después, sigue sin volver.

Y  no es  porque no  lo haya intentado. Así  lo hizo este mismo año  pasado, tras la muerte de Karimov  en 2016. Se le denegó la entrada.

Los  libros  de Ismailov,  uno de los autores  uzbecos más publicados  del mundo, están prohibidos  en su propio país. No se tolera  mencionar su nombre. Su existencia, básicamente, ha  sido eliminada del día a día cultural de su tierra  natal. Sin embargo, en la era de internet, Ismailov ha  encontrado formas de llegar al público uzbeco a través de  redes sociales como Facebook. Sube sus novelas a esta plataforma,  donde la gente de Uzbekistán puede leerlas.

Según  el índice  de libertad  de prensa de  Reporteros sin Fronteras,  Uzbekistán ocupa el puesto 169  de 180 países. Con los medios tradicionales  bajo estricto control, el Gobierno ha pasado ahora  a tomar brutales medidas contra las webs de noticias independientes  y aplicaciones de mensajería instantánea.

Tras  la muerte  de Karimov en  2016, el Primer  Ministro Shavkat Mirziyoyev asumió  el poder. El 2 de marzo de 2018,  Uzbekistán liberó a Yusuf Ruzimuradov,  encarcelado durante más de 19 años, cosa  que lo convirtió en el periodista que más  tiempo ha pasado en la cárcel del mundo. Ismailov  expresó su alegría tras enterarse de la puesta en libertad  de Ruzimuradov, pero sigue sin confiarse: «por muy esperanzado que  esté, también soy escéptico».

Ismailov  ha trabajado  para el Servicio  Mundial de la BBC durante  su exilio en Reino Unido. En  mayo de 2010 lo nombraron escritor  residente, un puesto que ocupó hasta finales de  2014. Actualmente es editor de los servicios de  Asia Central de la BBC.

Hamid  Ismailov  habló con  Sydney Kalich,  de Index on Censorship,  sobre la situación de los derechos  humanos en Uzbekistán, su tiempo en  el exilio y su libro recién traducido, The Devil’s  Dance («La danza del Diablo»). A continuación se incluye una versión  editada de su entrevista:

 

Index:  ¿Cuál era  la situación de  los derechos humanos  en Uzbekistán antes de  que te marcharas, y cómo  ha cambiado a lo largo de  los últimos 23 años?

Ismailov:  Por  desgracia,  ha ido empeorando  con los años debido al  régimen autocrático del presidente  Karimov, que estaba en el poder entonces  y murió en 2016. Así que durante todo este  tiempo, la situación de los derechos humanos  ha sido bastante funesta en Uzbekistán. El país  siempre ha estado en la parte más baja de las listas  mundiales de derechos humanos. Así que, hoy en día, con  el nuevo presidente, el comportamiento de Shavkat Mirziyoyev  nos da esperanzas de que el estado de los derechos humanos  esté yendo a mejor, pues han liberado a varios prisioneros políticos. La  prensa y otras actividades empiezan a revitalizarse y a estar menos encubiertas. Existe  un rayo de esperanza de que las cosas mejorarán. Pero, al mismo tiempo—cuando miro a otros  países con nuevos líderes que al principio fingían ser reformistas, pero luego volvieron a las  políticas de gobernantes anteriores—, también tengo mis reservas. Por muy esperanzado que esté, también  soy escéptico.

 

Index:  Intentaste  volver a Uzbekistán  el año pasado y no te  dejaron entrar. ¿Crees que volverás  a ver tu país?

Ismailov:  Sí,  tuve muy  mala suerte,  porque incluso  bajo las anteriores autoridades intenté entrar  en Uzbekistán dos veces tras los acontecimientos  de Andijan de 2005, pero la nueva administración no  me permitió ingresar en el país. Me dejó bastante perplejo. Creo  que me deben una disculpa por no permitirme entrar en mi propio país.  Soy uno de los escritores más reconocidos en occidente y en todo el mundo  que se dedican a promocionar la literatura uzbeca, si no el que más. Así que,  ¿por qué no se me ha per

mitido  la entrada  al país? Necesito  una explicación y al  menos una disculpa antes  de decidir qué voy a hacer  ahora.

 

Index:  ¿Y te has  sentido así cada  vez que te han denegado  el ingreso? ¿Que simplemente  necesitas una disculpa?

Ismailov:  Creo  que sí.  No he cometido  ningún crimen contra Uzbekistán.  No he hecho nada ni le he hecho  ningún daño a Uzbekistán. Lo único  que hago es promover la literatura y la  cultura de Uzbekistán por el mundo. Por lo tanto,  estoy bastante anonadado y perplejo por que no me hayan  dejado entrar en el país. Es donde viven to dos mis familiares;  estaba planeando ir a la tumba de mi madre a rendirle tributo. Pero cuando  ya lo tenía todo planeado, de repente, me echaron del aeropuerto.

 

Index:  No has vivido  en el país desde  1992, pero aún publicas  en uzbeco. ¿Significa eso que  sigues escribiendo con el público  uzbeco en mente, más que para un público occidental?

Ismailov:  Escribo  en distintas  lenguas. Escribo  en uzbeco. Escribo  en ruso. Escribo en inglés  también. Así que son distintas  lenguas para distintos públicos. Si  escribo en uzbeco, probablemente sea para  uzbecos; no hay mucha gente inglesa o rusa  que lea en uzbeco. Las traducciones me han sido  de mucha ayuda por la prohibición de mis libros en  Uzbekistán. Pero en la era de internet, las prohibiciones  no importan demasiado, porque sigo pudiendo publicar mi trabajo  en la red. Otro tema es que a la gente le dé miedo nombrarme  o hablar sobre mí porque saben cuáles son las consecuencias. No obstante,  internet me hace la vida mucho más fácil.

 

Index:  Tu nuevo  libro, The Devil’s  Dance («La danza del  Diablo»), está a punto de salir  en inglés al mercado británico. ¿De  qué trata?

Ismailov:  En  realidad The  Devil’s Dance no  es un libro nuevo.  Lo terminé en 2012 y luego lo  publiqué en uzbeco en Facebook.  Se hizo bastante viral en aquel entonces.  Parece nuevo porque lo han traducido al inglés.  De hecho, escribí tres novelas después de esa y acabo  de terminar otra novela en inglés. The Devil’s Dance es la  historia del legendario escritor Abdulla Qodiriy, el autor uzbeco  más reverenciado del siglo XX, el cual quería escribir una novela que  reemplazase todo lo que había escrito hasta entonces. Sabemos sobre qué planeaba  escribir, pero cuando empezó el borrador de la novela, lo arrestaron. Diez meses después,  en 1938, lo mataron de un disparo en las prisiones estalinistas. Mi novela trata de los días  que pasó Qodiriy en prisión, pensando en su famosa novela sin escribir. Son dos novelas en una.  Me atreví a escribir una por él. Ocurre en su mente, así que no está escrita al cien por cien,  pero hay borradores, hay historias, hay intenciones e ideas. Es una novela escrita pero, a la vez,  sin escribir.

 

Index:  ¿Cómo te  influyó como  periodista tu puesto  de escritor residente en  la BBC?

Ismailov:  Fue  divertido,  pero al mismo  tiempo sentía una  gran responsabilidad, porque estaba  representando a grandes escritores  como George Orwell, V. S. Naipaul y demás.  Me sentía como una encarnación de esas personas.  Estaba intentando demostrar el significado de la residencia,  el valor de la creatividad para esta organización.

 

Index:  ¿Cuál crees  que ha sido la  parte más difícil  de ser un periodista en  el exilio?

Ismailov:  La  parte  más difícil  es no estar con  tu gente todos los  días. Aunque estás con ellos  virtualmente a diario, no los  ves cara a cara. Eso es lo peor.  Aunque estar en el exilio tiene sus ventajas.  Cuando empiezas a contemplar tu parte del mundo o tu país  a vista de pájaro, en cierto modo, puedes ver la perspectiva  de tu propio país en el mundo. Puedes comparar las experiencias de  tu país con otras regiones y puedes traer las experiencias, o unas similares,  de otros países a tu propio mundo. Así que tiene sus pros y sus contras.

 

Index:  ¿De qué  forma crees  que ha cambiado  tu forma de hacer  periodismo desde que vives  en el exilio?

Ismailov:  Creo  que el  periodismo  en la antigua  Unión Soviética era  muy conceptual. Iba todo  sobre conceptos y grandes  esquemas, en lugar de historias humanas.  El periodismo de la BBC trata más sobre el  elemento humano; aborda la realidad a través de  historias y experiencias humanas. Así que para mí esa  fue la diferencia y experiencia más chocante. Como escritor,  siempre trato mis historias a través de las experiencias de mis  personajes, así que eso se asemejaba más al periodismo occidental. Por  lo tanto, trabajar como periodista aquí va muy en armonía conmigo. Como  escritor, enfocas a través de los personajes, y como periodista aquí haces  lo mismo.

 

Index:  Mencionaste  una vez que  algunas personas  se sienten más conectadas  a la cultura de su país y más  orgullosas de ella cuando se marchan. ¿Te  sientes así con respecto a Uzbekistán?

Ismailov:  Así  es. Sí,  me siento  responsable de  mi cultura, porque  cuando pienso en mis antepasados,  en mis abuelas y mis tías, en todas  las personas cuya contribución a mi cultura fue  tan vasta… tengo que devolverle algo a esta cultura,  que me hizo lo que hoy soy. Pero, al mismo tiempo, me siento  parte de diferentes culturas, de la cultura rusa, o de la inglesa también,  ahora que he estado viviendo en Londres durante los últimos 24 años. Nunca he vivido  tanto tiempo en ningún sitio. Así que, por lo tanto, le rindo tributo a este país y estoy en  deuda con él. Estoy escribiendo varias novelas en inglés para pagar mi deuda con este país y esta  cultura. Puede que Uzbekistán deba hasta darle las gracias a Ismailov.

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