MAGAZINE
El futuro es robótico
07 Jan 2020
BY MARK FRARY

Imagen: Justin Morgan/Flickr

Generar noticias locales por ordenador es una práctica habitual. Mark Frary plantea si la automatización es la única manera que tiene la industria de sobrevivir

Si ha leído el periódico en la última semana, es posible que algunas de las noticias que viera no las haya escrito un periodista de carne y hueso, sino una máquina.

Los editores están utilizando “reporteros robot” con cada vez más frecuencia para generar las noticias de menos dificultad, que solían redactar los periodistas novatos, pero que ahora pueden crearse simplemente introduciendo datos en una plantilla de noticia estándar.

Quienes defienden la práctica argumentan que, al librarse de tener que redactar las mismas noticias una y otra vez, los periodistas pueden aprovechar el tiempo de forma más productiva y, por ejemplo, obligar a los poderosos a responder por sus actos. Los más cínicos oponen que los medios, en los que los contables abundan cada vez más que los puestos creativos, lo que hacen es intentar recortar gastos.

John Micklethwait, redactor jefe de Bloomberg News, afirma que una cuarta parte del contenido que produce el gigante de las noticias está automatizado en cierto grado.

La compañía utiliza un sistema llamado Cyborg que “disecciona los ingresos de una empresa en cuanto aparecen y no solo produce titulares al instante, sino que también, en cuestión de segundos, ofrece lo que es de hecho un minianálisis de las cifras con un montón de contexto”.

Y Bloomberg no son los únicos que utilizan reporteros robots. El Washington Post ha desarrollado un bot llamado Heliograf que genera noticias automáticamente a partir de resultados deportivos.

Meredith Broussard, profesora auxiliar del Instituto Arthur L Carter de Periodismo de la Universidad de Nueva York, apunta que, mientras que las noticias sobre ingresos se prestan a la automatización, otros tipos de noticias, no.

El potencial de la IA para escribir algo más que una noticia a partir de plantillas ya es una realidad. Una iniciativa llamada OpenIA, financiada por Elon Musk, ha desarrollado un procesador de texto basado en inteligencia artificial al que han llamado GPT-2. La IA, que ha aprendido a partir del texto de millones de páginas web, predice la siguiente palabra de un fragmento escrito y puede redactar noticias deepfake o ultrafalsas. Estas, a ojos inexpertos, son prácticamente indistinguibles de las escritas por periodistas reales. La empresa ha declarado sentir tanta preocupación por el mal uso que podría hacerse de esta tecnología que está reteniendo la publicación de sus investigaciones para comprender plenamente las posibles consecuencias.

Broussard, una ingeniera informática que actualmente se dedica al periodismo de datos, se halla en la intersección entre la inteligencia artificial y la cobertura informativa. Su equipo desarrolló una herramienta IA llamada Bailiwick, que les permitió visualizar los datos de financiación de las campañas electorales estadounidenses de 2016.

Según ella, puede llevar años y muchísimo análisis de documentos completar un reportaje de investigación de gran envergadura, un proceso que puede alcanzar los millones de euros.

“Mis proyectos son de bajo coste en comparación. Eso es importante desde el punto de vista de la innovación”, afirma Broussard, aunque no cree que la IA vaya a sustituir a los periodistas. Y añade: “Hay quien dice que la tecnología es la mejor solución. Yo a eso lo llamo “tecnochovinismo”. En algunos círculos se creía que no necesitábamos tantos reporteros y que podían aprenderlo todo de las redes sociales. Se ha demostrado que no es verdad”.

Muchos ven la función de la inteligencia artificial como herramienta para asistir a los periodistas, en lugar de como sustituta de estos. Para quienes trabajan en periodismo local, un ámbito en el que los periódicos desaparecen a un ritmo sin precedentes, puede que suponga una manera de evitar su extinción.

Cuenta Toby Abel, director de tecnologías de Krzana, una empresa que se dedica a pertrechar de herramientas basadas en IA a medios de noticas locales: “Desde la irrupción de las redes sociales, el modelo publicitario no sirve de nada en el periodismo local. Vemos la oportunidad de adoptar nuevos modelos de financiación con un énfasis mucho mayor en el valor y la confianza del lector, que es quien paga ahora, en lugar del anunciante. La función de la IA es encargarse de las partes del periodismo que, en esencia, ocupan mucho tiempo de trabajo, e intentar reemplazarlas por soluciones baratas y rápidas que no estorben a los periodistas”.

Krzana —un juego de palabras en sánscrito que hace referencia a los actos de encontrar perlas y un pulso humano— es una herramienta que, según Abel, “está intentando que la gente pueda tomarle el pulso a lo que ocurre a la vez que encuentra perlas de información”.

El programa reúne el contenido transmitido por decenas de miles de fuentes —redes sociales, blogs de la policía, actas de gobiernos locales— y lo analiza con herramientas basadas en IA, en su mayoría patentadas.

“Por ejemplo, algún periodista nos dice que quiere enterarse en cuanto alguien hable de cierto tipo de delito en Birmingham —explica Abel, que no oculta su desdén hacia las iniciativas que buscan reemplazar a periodistas humanos con reporteros robots—. Para quienes lo han intentado, la consecuencia ha sido un periodismo terrible, descafeinado, de clickbait”.

Y no son solo los grandes grupos de prensa los que están utilizando Krzana.

El West Bridgford Wire es una web de noticias hiperlocales con sede en Nottingham cuya página alcanza el millón de visitas al mes. Abel explica: “Ha cuadriplicado sus lectores en los últimos doce meses gracias a que pueden sacar noticias con un solo tío que se dedica al periodismo de investigación de forma intensiva. A mí eso me parece el futuro”.

Muchos medios utilizan herramientas de agregación de contenidos como Tweetdeck, pero Pat Gamble, editor de Wire, afirma que Krzana es más inteligente: “Lo deja todo muy limpio, como por arte de magia. La mayoría de lo que sale nos sirve”.

Gamble utiliza Krzana a diario. Para él, uno de sus puntos fuertes es que las noticias aparecen según salen publicadas, en lugar de cuando pasan por Twitter, cosa que le da ventaja a la hora de reaccionar. Y, al parecer, la web no deja de añadir nuevos anunciantes, atraídos por el contenido fresco y relevante que publica.

Parte de la financiación para el uso en aumento de IA en el periodismo local y regional proviene de dos de las compañías que han contribuido en gran medida a la quiebra de las prensas informativas locales, a pesar de haber prosperado gracias al contenido que estas generan: Facebook y Google. En enero de 2017 se introdujo el Facebook Journalism Project para “establecer vínculos más fuertes entre Facebook y la industria informativa”. Sus objetivos eran desarrollar productos informativos colaborativos y ofrecer formación y herramientas tanto a periodistas como a particulares.

Desde entonces ha celebrado varios hackatones (encuentros de programadores que se reúnen para crear productos de software) a los que han acudido agencias de noticias, algunas de las cuales han visto el desarrollo de herramientas IA por parte de equipos.

El año siguiente vio el lanzamiento de Google News Initiative, que pretende “empoderar a agencias de noticias a través de la innovación tecnológica”.

Abel, de Krzana, opina: “Creo que es un peligro que [la financiación] se utilice como apoyo para permitirle al periodismo local que siga sin ganar dinero. Debería utilizarse como un trampolín. Una inyección de capital es una gran manera de resolver un problema de impulso para avanzar hacia un periodismo local sostenible”.

Un proyecto que ha recibido financiación de Google es una herramienta basada en IA llamada Inject, cuyo desarrollo ha corrido a cargo de un equipo dirigido por Neil Maiden, profesor de creatividad digital en la Cass Business School de Londres.

Como un buscador, Inject genera un índice a partir de cientos de fuentes añadidas a diario. Actualmente contiene más de 10 millones de noticias.

“Hemos escrito varios algoritmos para lo que podríamos llamar una búsqueda creativa. Google te da exactamente lo que buscas. Si buscas algo en nuestra herramienta, toma lo que escribes y busca algo parecido, pero diferente”, explica Maiden.

Inject se centra en buscar un ángulo desde el cual pueda centrarse un periodista, ya sean datos, la cara humana, una lectura larga o algo extravagante o gracioso.

Para crear los algoritmos con los que funciona Inject, el equipo de Maiden trabajó con experimentados periodistas y políticos locales para puntuar las noticias según diversos criterios y utilizar esos datos para decidir lo que hace que algo sea una “buena historia”.

“No estamos haciendo que los periodistas sean más creativos; lo que hacemos es intentar que saquen la creatividad que ya tienen, pero más rápido”, explica.

Vincent Peyregne, director ejecutivo de la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias, cree que la IA ofrece un salvavidas a algunas personas y, a otras, una nueva manera de trabajar: “En África hay mucho interés en la IA debido a los recursos limitados con los que cuentan. La IA es una oportunidad para mejorar y crecer —afirma. Según él, el mayor reto para su adopción no es la tecnología—. Se trata de cambiar el flujo de trabajo y la cultura de tu organización. El principal obstáculo está en los puestos directivos”.

Mark Frary es periodista y escritor. Recientemente publicó De/Cipher, una guía práctica e histórica sobre la criptografía, y está trabajando en un proyecto en el que relata el ascenso de la empresa tecnológica Psion

Traducción de Arrate Hidalgo

Mark Frary
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